La muerte de Humberto Maturana nos habla de la desaparición de un Chile protegido, con una Universidad nacional comprometida con las ciencias, de producciones intelectuales de talla mundial. Un Chile que fue asfixiado por casi 50 años de oscuridad y trivialidad. El Dr Maturana nos deja cuando ese consenso empieza a eclipsarse y nuevas luces buscan aportar a un futuro distinto. Su memoria, su palabra engendradora de ciclos y reflexividad, de cuidados del lenguaje, valoración de las emociones y reconexión con una Gaia biológicamente entendida, es parte de lo que empieza a amanecer.