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n el año en el que se celebran los 200 años de fundación del Museo Nacional y los 50 años de creación del Programa de Posgrado en Antropología Social (PPGAS/MN/UFRJ) de este mismo Museo se desencadena el devastador incendio del Palacio de San Cristóbal, que proyecta a la institución en una nueva e inesperada fase de su existencia.

 

 

El Museo Nacional estaba plenamente consciente de los riesgos por los que pasaba su patrimonio, teniendo que hacer convivir en un edificio histórico del siglo XIX una vida científica multiforme y pujante, con colecciones científicas e históricas, laboratorios, bibliotecas y salas de aula. Por ese motivo luchábamos todos, hace décadas, por la obtención de espacios de expansión externos, que permitieran el traslado de parte de estas actividades y las consecuentes e imperiosas reformas estructurales necesarias en el Palacio. Inicialmente se buscó la obtención de otros predios, más o menos cercanos a la sede del Museo, algunos inclusive propiedad de la Unión. Sin resultado y agotadas estas iniciativas, se procedió a invertir en la construcción de un conjunto de anexos localizados en el Huerto Botánico del Museo, en la orilla sur de la Quinta de Boa Vista. Allí se logró construir el edificio que abriga la biblioteca central y, sucesivamente, a lo largo de los años siguientes, el edificio del Departamento de Vertebrados y del Departamento de Botánica. Al mismo tiempo, se continuaba con intervenciones de emergencia en el Palacio, como la reforma de los tejados, casi completamente realizada hace pocos años.

A partir del 2008 con la limitación de los recursos de Petrobras, hasta entonces la única empresa nacional capaz de responder a los proyectos que se aprobaron dentro del sistema del Programa Nacional de Apoyo a la Cultura, del Ministerio de Cultura PRONAC/MINC, el Museo fue obligado de cambiar de estrategia para mantener en rumbo su programa institucional. Con el apoyo de la Asociación Amigos del Museo Nacional (SAMN) se

pasó a abogar activamente para la aprobación de enmiendas parlamentarias con ese objetivo. En 2013 fue posible la aprobación de una “enmienda sectorial” por un valor de 20 millones de reales, que, sin embargo, jamás llegó a ser ejecutada presupuestalmente. La frustración de esa nueva iniciativa de salvación desencadenó, en 2015, una negociación con el BNDES, involucrando al Museo, la UFRJ y la SAMN.

Vencidas las inmensas dificultades burocráticas involucradas, el banco aprobó finalmente un apoyo de cerca de 21 millones de reales, para una serie de proyectos de recuperación del patrimonio y de revitalización institucional, de la cual hacía parte la contratación del proyecto y la implantación de un sistema de prevención de incendio y anti-pánico – pieza clave en el objetivo de salvaguarda del patrimonio de la institución. El acuerdo fue firmado en la fecha de bicentenario del Museo – 6 de junio – y los recursos deberán comenzar a llegar en el mes de octubre, inmediatamente después de las inminentes elecciones nacionales. Como integrante del Museo, el PPGAS sería inmediatamente beneficiado por las iniciativas que componen el contrato con el BNDES, pasando a ocupar un espacio amplio, continuo y moderno en el nuevo formato que tomará la Biblioteca central después del proyecto de reforma de su predio. Sobrevino sin embargo el incendio de la noche del día 2 de septiembre.

A lo largo de todo este periodo, el PPGAS ha venido afirmándose como una institución de reconocida excelencia en su especialidad, recibiendo sistemáticamente la nota máxima de las evaluaciones de la Coordinación de Perfeccionamiento de Personal de Nivel Superior – CAPES. Con una colección de más de 800 disertaciones y tesis defendidas y con la variedad y creatividad de proyectos individuales y colectivos de sus docentes y discentes, el programa se ha constituido como uno de los más exitosos emprendimientos de ciencias humanas en el País. Sus centenas de ex alumnos pueblan las universidades brasileras y muchas extranjeras, reproduciendo los estándares de seriedad académica en los que fueron entrenados. Su prestigio se extiende por todo el mundo, en una red de colaboración e intercambio con las mejores instituciones antropológicas y sociológicas nacionales e internacionales. La revista que pasó a editar a partir de 1995, Mana. Estudos de antropologia Social, rápidamente alcanzó las mejores clasificaciones nacionales, aumentando el prestigio y la capacidad de irradiación científica del Programa. La Biblioteca Francisca Keller constituía una de las mejores bibliotecas de antropología del País, centro de atención de toda la comunidad especializada, contando con más de 37 mil ítems en su colección.

El PPGAS desde su inicio recibió alumnos, investigadores y profesores de los más diversos países. La formación de estudiantes de tantas partes del mundo, en especial de América Latina, hizo que la marca del Programa se extendiera y multiplicara mucho más allá de las fronteras locales o nacionales. Además de eso, mantenemos en nuestras redes de investigación y enseñanza contacto regular y estrecho con universidades y programas de posgrado de todo el país y del exterior, lo que contribuye para la calidad, creatividad y capacidad de renovación constantes de nuestra antropología.

El conocimiento producido en el PPGAS o a partir de él ha sido relevante también en los debates y en la formulación de políticas públicas y del panorama de derechos que deben ser garantizados para diversos segmentos sociales. Desde su creación, el PPGAS no apenas inauguró o participó activamente de campos de investigación fundamentales para la antropología brasilera, como en el caso de los estudios de campesinos, urbanos y etnológicos, entre otros, sino también estuvo abierto a las transformaciones sociales y a las demandas de derechos involucrando los temas, grupos y movimientos sociales más variados.

Más recientemente, el PPGAS viene participando del importante proceso en curso de diversificación y ampliación del acceso al posgrado a través de la implantación de las políticas de acción afirmativa. Con esto, reforzamos el compromiso de que la excelencia de la producción de conocimiento sea, en todas sus dimensiones, eminentemente pública y democrática. Al mismo tiempo, el Programa y la UFRJ, como todas las instituciones públicas del área de educación y ciencia, vienen sufriendo con brutales cortes de recursos. Esa situación de precarización solo se agravará con la continuidad de los efectos consecuentes de la Enmienda Constitucional 95 que congela los gastos públicos en las áreas más vitales para la sociedad por veinte años.

En este momento en que el Museo – mutilado por el incendio y la consecuente pérdida de la mayor parte de su precioso patrimonio histórico, artístico, bibliográfico y científico– trabaja para recomponer las condiciones de manutención de su vitalidad académica y científica, el Programa acompaña la pulsación de toda la institución, apostando en la ininterrumpida continuidad de su actividad de investigación, de enseñanza y de compromiso social. El desaparecimiento de la Biblioteca, por ejemplo, es temporal, pues inúmeras iniciativas de recomposición de sus colecciones ya se materializaron de forma sistemática.

El Programa se moviliza para constituir una red formal de ex alumnos, a través de la afiliación a la Asociación de Amigos del Museo Nacional, como forma de mantener una comunicación activa y constante con su mayor patrimonio, que es el de los cuadros académicos y profesionales que en él aprendieron a pensar críticamente y a trabajar creativamente en la labranza del conocimiento antropológico. En este sentido, tanto la historia que construimos en estos 50 años, como la que continuaremos produciendo, es indisociable del compromiso con el conocimiento producido a partir de la universidad pública y de calidad.

Las manifestaciones de solidaridad y apoyo recibidas, por centenas, de individuos e instituciones de todo el mundo dan esperanza y refuerzan la disposición colectiva de sus docentes, funcionarios y estudiantes para un renacimiento – doloroso, pero enérgico – de las cenizas a las que la negligencia y el desprecio por la cultura y por la ciencia de los gobernantes brasileros parecen querer reducir el Museo y el Programa.

 

Programa de Post-Graduado de Antropologia Social 

Universidad Federal de Rio de Janeiro